sábado, 6 de diciembre de 2008

Escenario 2

El ojo idiota le hace un guiño y en la ventana cambia el paisaje. Confundido por el ruido y el entusiasmo de las luces trata de abrirse paso entre los papeles picados y las serpentinas sucias del otro carnaval. La belleza en este show es un culo sagrado, dice la voz en off de su cabeza, arriba cruzan escotes en vuelo rasante. Baila un poco, se ríe, pasa prendido de una cintura, hacia arriba y hacia abajo se resuelve la modelo, el locutor gangoso dicta un nombre cuando aparece un envoltorio brillante.
Se cansa y cambia el paisaje esta vez en el vuelo del papel picado. Se reconoce en el color de la tribuna. Una pelota inquieta casi viva, salta de hombre en hombre hasta caer en la red, cielo de papeles blancos sobre los carteles, uno de los hombres festeja frente al lente, en ese grito va él.

Pausa, una dieta de yogures y escatología en tránsito lento.

Con un dedo y un control se puede cambiar el horizonte, de pronto está tirado en cualquier calle, atragantado de miedo bonaerense, el cuerpo ahí como un muñeco manchado y blando, las cámaras parpadeando al rededor, un mundo con muerte y sin moscas y el cielo estará nublado dice el pronóstico del tiempo.

Marcos Cáceres, Plasma, miasma y otras sustancias