lunes, 25 de agosto de 2008

Postrimerías


"El que pierde palabras tiene los días contados"
Jorge Boccanera
Él ordenaba sus papeles, algunas notas con vagas referencias de tiempo y lugar según la posición de los astros o el zumbido de la electricidad adentro de las paredes. La búsqueda se inició hace tanto que adoptó la costumbre de señalar los límites en su cuaderno de ruta. Ella dormía, su desnudez ordenaba las sombras de la habitación, las sábanas un mar apagado en lento vaivén, rastros de sal en su cintura. Él escribió la palabra noche y luego un punto (.) El oscuro horizonte es una pantalla azul donde la luz se escapa en los faros de los autos. Luego la palabra calles y la súbita boca de una alcantarilla abierta donde el paisaje se derrama esquina por esquina. El cuaderno de brazos abiertos, inquieta invitación al rastro, formula y reformula los términos de esta capitulación. Ella inmóvil en su mínima marea, no sabe que la soledad sucede en la línea punteada del mapa, seis pasos de la mesa hasta la cama.
Quiso escribir viento y el vértigo le secó las hojas (aunque la tinta aún sigue fresca), el amor es un borrón en cursiva, repitió, insecto sonoro que aletea y se retuerce vanamente entre los dedos, gota de mercurio que navega, torrente abajo de su sangre, buscando corazón, cerebro o páncreas.
Íntimas grietas y oscuras endorfinas, ruidos de selva en los rincones de su cuerpo.
La lapicera tartamudeó la última línea
"- dos – tres".
La silla caliente se aleja tres pasos mientras el hombre cuenta en silencio.
Marcos Cáceres, "John Polaroid, biography of an instant"