domingo, 14 de octubre de 2007

Acuerdo de partes

Un hombre que sigue escribiendo cartas de despedida en todos sus poemas, otro que está decidido a encontrar el hilo suelto en la trama, otro que jura que es capaz de sentir el movimiento de las raíces de asfalto creciendo en los márgenes de la ciudad, mientras otro que lo escucha pregunta por la etimología de la palabra progreso.
Éste que sale a manchar los libros,
a darles torpes travesías
a perderlos
en las oficinas
en las plazas
en las casas
de las amantes
remotas.
Reniega de la vida que le dicta su agenda,
intenta con una Bic azul
arrancar el símbolo de copyright de la palabra misterio.
Aquel otro que comprende la oscura sensatez del mundo, de la gente que se mide los pasos en perfectas paralelas con la boca del abismo.
Boca de una amazona
___________________que
______________________baja
_________________________hasta
_____________________________el
_______________________________borde
____________________________________de
______________________________________mi risa.
Plenario de seres con poros abiertos que bailan su extinción al ritmo del rechinante eje terrestre.
Sonido de goznes cansados trae la primavera.
La vida insiste en sí misma
Hasta la última letra.

Marcos Cáceres, Azogue, barro y tiempo, Santiago del Estero 1985.